LECTURAS LUNÁTICAS 2 (RECOMENDACIONES)

¡Hola a todos!

Ya estamos de vuelta con dos nuevas recomendaciones. Como sabéis, la primera de ellas se corresponde siempre con un clásico, con un imprescindible, y la segunda con una obra perteneciente a las últimas décadas. Ambas siempre vinculadas a la ciencia ficción y por supuesto de gran calidad y perspectiva.

¿Estamos preparados? ¡Pues allá vamos!

Primera recomendación del mes:

20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO

de Julio Verne.

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Como recordaréis (y si no, ya os lo recuerdo yo), el mes pasado sugerí como lectura clásica la novela Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley por ser considerada como la génesis de la ciencia ficción. Entonces comenté que la ciencia ficción tenía una madre y no un padre. Sin embargo, para ser lo más riguroso posible debo decir que hay dos célebres autores considerados como padres fundadores del género. Me estoy refiriendo, por supuesto, a los incomparables Julio Verne y H.G. Wells. Digno de mencionar es que suelen aparecer a menudo citados juntos sin tener en cuenta que Verne nació 38 años antes que Wells y que las diferencias entre ambas literaturas son muy patentes: la del francés es por lo general alegre y repleta de aventuras, mientras que la de Wells contiene un mayor cariz crítico, moral e incluso político. Poco tienen que ver, en definitiva, un autor con el otro.

Pero centrándome en Verne (ya llegaremos a Wells), me gustaría contaros que nació en 1828 en Nantes (Francia) proveniente de familia burguesa, y que se trata de uno de los autores más traducidos de la historia. En lugar de dedicarse a la abogacía, como su padre, al bueno de Verne le dio por concebir narraciones con todo lujo de detalles, muchas de ellas situadas en lugares que nunca había visitado. Y es que la escrupulosa documentación tanto de carácter geográfico como científico fue una de las características principales de su literatura.

Verne, además, sirve de ejemplo para ilustrar una circunstancia habitual en la ciencia ficción: la asombrosa previsión de lo por venir. Adelantarse a los prodigios científicos del futuro no es, por supuesto, la finalidad del género, pero inevitablemente termina ocurriendo más veces de lo que podríamos suponer. En sus novelas, Verne habla de cohetes, helicópteros, transatlánticos, ascensores, motores eléctricos… ¡Resulta fascinante!

El grueso de la obra de Verne se encuentra enmarcado dentro de la colección conocida como «Viajes extraordinarios» (Voyages extraordinaires), un total de 60 libros de ficción científica, aunque hay que advertir que los ocho últimos, publicados tras su muerte, están escritos parcial o totalmente por su hijo Michel. Incluye títulos tan conocidos como Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, La vuelta al mundo en 80 días, Miguel Strogoff o la que nos ocupa: 20.000 leguas de viaje submarino. ¿Y por qué elegir esta última de entre todas? Varios son los motivos: Se trata de una de las más renombradas y adaptadas, cuenta con el personaje verniano sin duda más carismático (el capitán Nemo) y, además, ¿para qué nos vamos a engañar? Me encanta.

Ya conocéis el argumento: el biólogo marino Pierre Aronnax, su asistente Conseil y el arponero Ned Land participan en una expedición con el fin de dar caza a un monstruo marino que está atacando barcos. Tras un breve avistamiento naufragan y son rescatados y hechos prisioneros por el monstruo, que resulta ser un submarino, de nombre Nautilus, pilotado por un tal capitán Nemo («Nadie» en latín). Nada más voy a contar. Eso sí, mención especial merece la lucha contra el calamar gigante.

La novela es aventura y especulación científica en estado puro.

tujrtVerne, que lleva a los protagonistas hasta la bahía de Vigo, visitó en dos ocasiones la ciudad, donde se erigió una escultura para conmemorar el centenario de la muerte del autor. Y ahí ando yo (ver foto), de colegueo con el maestro.

20.000 leguas de viaje submarino se corresponde con el sexto de sus «Viajes extraordinarios», se publicó en 1869 y cuenta con una secuela editada cinco años después: La isla misteriosa.

Ha sido adaptada numerosas veces al cine. La primera versión, muda, data de 1916, pero la más famosa es la producida por Disney en 1954 con Kirk Douglas en el papel del arponero y James Mason en el de Nemo.

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Y vamos con la segunda recomendación:

PÓRTICO

De Frederik Pohl

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Esta novela roza los límites de las obras que he mencionado como «de las últimas décadas», pues se publicó en 1977, pero he creído pertinente traerla en este momento para dar a conocer un aspecto de vital importancia en la literatura de la ciencia ficción como son los premios, pues suelen servir de referencia a gran parte de lectores. Aunque existen muchísimos, me centraré en los más prestigiosos. Estos galardones son:

Los Premios Hugo (en honor a Hugo Gernsback, del que hablaremos en futuras entregas). Se conceden desde 1953 a numerosas categorías entre las obras publicadas durante el año anterior; los Premios Nébula, concedidos por la Sociedad Norteamericana de Escritores de Ciencia Ficción (SFWA), el John W. Campbell que se entrega al mejor autor novel y el Locus, que es otorgado por el prestigioso fanzine del mismo nombre.

En España tenemos los nuestros propios, por supuesto, y además con carácter internacional. Así, hablamos del Premio Ignotus, similar al Hugo, que premia desde 1991 a las mejores obras publicadas durante el año anterior y se otorga por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT); el novísimo Premio Kelvin 505, en el que un extenso y reconocido jurado premia durante el festival Celsius a las mejores novelas de ciencia ficción/fantasía/terror y géneros aledaños publicadas en castellano durante el año anterior; el Premio Domingo Santos, que convoca y otorga la organización de cada HispaCon al mejor relato en castellano del concurso realizado exprofeso; el Premio UPC de novela corta que convoca la Universidad Politécnica de Cataluña y que llegó a ser el más importante a nivel europeo o el Premio Alberto Magno de novela corta, que convoca la Universidad del País Vasco y es el más antiguo de nuestro país.

Mención aparte merecen otros de carácter comercial como el Premio Minotauro u otros que comienzan a instaurar con gran acierto páginas webs y blogs como los Premios Imperdibles o los Guillermo de Basquerville.

¿Y qué tiene que ver todo esto con Pórtico, la novela que hoy recomiendo?, os preguntaréis. Pues que se trata de la única en la historia que ha conseguido el Hugo, el Nébula, el John W. Campbell y el Locus. Y esto es algo a tener muy en cuenta.

La obra narra la historia de Robinette Broadhead, un humilde «minero de alimentos» que malvive en una Tierra superpoblada y empobrecida al que un día le toca la lotería y decide invertir el premio en un viaje a Pórtico, asteroide donde se han localizado los misteriosos e indescifrables restos de una civilización de extraterrestres a quienes se ha denominado como Heeches. Estos restos incluyen un conjunto de pequeñas naves para 1, 3 o 5 tripulantes con ignotos destinos programados que pueden conducir hasta tesoros alienígenas o bien hasta la peor de la muertes. La flota se convierte en una suerte de ruleta rusa. Robinette decide arriesgarlo todo y consigue volver de una pieza y con un cargamento que le hará rico. Sin embargo, un insufrible sentimiento de culpa le azotará duramente.

La novela nos cuenta lo acontecido en ese viaje que, a pesar del éxito, ha precipitado al protagonista hasta una horrible situación de pesar. Se narra tanto en pasado (la historia en sí) como en presente (la terapia de Rob con un psicólogo virtual que irá desvelándonos la razón de sus traumas).

Una historia sobre humanidad, sobre decisiones desesperadas y no tanto, cargada de misterio, asombro y especulación político-social. Pórtico es una novela muy original y difícilmente enmarcable en un solo subgénero (puede ser distopía por la sociedad indeseable y ficticia que muestra, como puede ser space opera, por lo que tiene de aventura espacial futurista). En cualquier caso, una gran novela de ciencia ficción con final explosivo de los que dejan huella.

Pórtico es también uno de esos extraños casos en los que una gran historia convertida ya en un clásico, con premios por doquier, con éxito a todos los niveles, no se ha trasladado al cine. Su autor, Frederick Pohl (escritor, editor, crítico y agente literario) añadió a Pórtico otras tres novelas, en mi opinión, muy inferiores. Sí destacaría sin embargo otras de sus obras como Homo Plus (en la que se trata el más que interesante transhumanismo) o Mercaderes del espacio (ácida sátira del capitalismo).

Y hasta aquí las recomendaciones del mes. Espero que las disfrutéis.

En abril, más. ¡Cuidaos!

 

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